14-03-2010

Teresa Villaverde: “Algunos directores lusos no son comprendidos en Portugal”

La realizadora lusa ha conversado con la comisaria del ciclo, Glòria Salvadó, sobre el nuevo cine de autor en Portugal


No tengo un programa previo de denuncia, de temas que quiera poner encima de la mesa. Son cosas que acontecen, que están en el aire y que son cogidas por varios artistas, coincidentes a veces en sus temáticas. Así se ha expresado esta tarde la directora portuguesa Teresa Villaverde, que ha participado en la presentación del ciclo de cine portugués contemporáneo -junto a su comisaria Glória Salvadó-, incluido en 11ª edición del Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria.

Villaverde, que presenta dentro del ciclo Os mutantes (Portugal, Francia 1998)- reconoció que no resulta sencillo hablar de un nuevo cine portugués, especialmente porque siempre se habla por separado del trabajo de cada uno sus directores, y sin demasiada comprensión en el propio Portugal.

Glória Salvadó comenzó el encuentro agradeciendo al Festival que haya puesto su mirada en la cinematografía lusa de las últimas décadas, y calificó como cine de autor el fabricado por los nuevos directores lusos, recordando el éxito que los cinco filmes rodados hasta la fecha por Villaverde han cosechado en certámenes como Berlín o Cannes.

Salvadó subrayó la enorme peculiaridad del actual cine portugués, donde Manoel de Oliveira, al seguir rodando con 100 años de edad, permite la coexistencia de cinco generaciones de directores, lo que convierte al cine luso y a sus múltiples tendencias en únicos en el mundo.

La infancia es tema recurrente en la carrera de Teresa Villaverde. La directora -su última película es Transe (Portugal, 2006)- reveló que la idea inicial de Os Mutantes era un documental sobre la generalidad de la infancia en su país, pero la falta de financiación y la convicción de que para hacer un documental es mejor conocer menos el tema y poder descubrir más a medida que vas filmando hizo que rodara sobre un determinado contexto y unos personajes concretos.

Su primera participación en el cine como actriz de una sola frase en una película de João César Monteiro (À Flor do Mar, Portugal, 1986), la cuestión técnica del paso de la 35 milímetros a las cámaras más modernas, o la diferenciación hecha por un escritor sudamericano entre memoria e imaginación -ésta es la mala memoria- cerraron la alocución de la directora nacida en Lisboa.

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