Entre el olor a gasoil y chatarra encontré a estas personas a las que habían arrebatado todo, menos la dignidad, dijo esta mañana Carlota Nelson, directora de la película Anclados un documental rodado íntegramente en Las Palmas de Gran Canaria alrededor de la vida de unos marineros rusos abandonados. Sus vidas parecían estar ancladas físicamente al puerto, y mentalmente, a su anterior vida con el régimen soviético, añadió. La cinta opta al Premio José Rivero al Mejor Nuevo director del 11º Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria.
Carlota Nelson aseguró que la película pasó de ser un reportaje de denuncia social a un documental homenaje a todas las personas que, como ellos, terminan abandonados en cualquier puerto del mundo. Pensé que viajaba a una tragedia y me encontré con algo mucho más interesante: con ellos, con sus vidas.
Anclados, que se estrenará comercialmente en varias ciudades españolas en el mes de abril, es una historia que merece la pena ser contada, en opinión de su productor, José María Morales, porque a través de lo que ocurre en un micromundo podemos analizar lo que está pasando en cualquier parte, que afecta de manera global.
Es un caso claro de chabolismo marítimo, dijo Antonio Rodríguez, portavoz de la ONG, Stella Maris, que puso en contacto a la directora con los marineros. La película es una oportunidad para hacer visible esta situación, añadió.
Maximo Vnukovskiy, uno de los marineros protagonistas de esta historia, optó por quedarse y rehacer su vida en Las Palmas de Gran Canaria. Acompañó a la directora y al productor en el encuentro con los medios de comunicación y aseguró que muchos de sus compañeros aunque quisieran, no se podían ir: Muchos terminan locos, alcohólicos y a punto del suicidio después de pasar días y días solos, en el barco, sin hacer nada más.